¿Cómo estudiar mejor?

Publicado: septiembre 17, 2012 en INFORMACIÓN VARIADA
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Estudiar es tomar unos contenidos, interpretarlos, asimilarlos y retenerlos, para después poder expresarlos en una situación de examen o utilizarlos en la vida práctica. Es el dominio de una serie de destrezas, habilidades y técnicas, que se aprenden con el ejercicio y que permiten la consecución del objetivo. Persigue la adquisición de conocimientos y su puesta en práctica. El fin es la formación integral de la persona, capacitándola para llevar una vida a plenitud, una existencia activa, consciente. Esta perspectiva resume la idea de que los actos de la vida no se encuentran en compartimentos cerrados, sino que se relacionan unos con otros abiertamente. Estudiar no puede ser atiborrar de datos a nuestro cerebro. Lo importante no es la cantidad de estudio, sino la calidad del mismo. Saber estudiar significa saber cómo hay que pensar, observar, concentrarse, organizar y analizar, en síntesis, ser mentalmente eficientes.
Condicionantes
La tónica general de la armonía familiar va a propiciar o no el mayor rendimiento en el estudio. El ambiente personal también hay que tenerlo en cuenta, así como el nivel de motivación hacia el estudio, el objetivo final al que se quiere llegar y por qué, la capacidad para afrontar los problemas y solucionarlos, el convencimiento de que el estudio es un verdadero bien y tiene sus dificultades. Hay que procurar que el cuerpo esté buenas condiciones al emprender una sesón de estudio, no hacerlo después de una comida fuerte, una gran emoción, beber alcohol, fumar en exceso o tomar mucho café. Tampoco es adecuado después de dormir mucho o demasiado poco. Hay que mantener el cuerpo en forma, haciendo ejercicio y practicando una buena respiración, siguiendo una dieta sana, durmiendo lo necesario y no consumiendo drogas.
El sitio donde se desarrolla la verdadera tarea del estudiante es frente a su mesa de trabajo. Sin ruidos, buena luz, muebles cómodos, material al alcance de la mano, y con ese toque personal y cálido. Allí podrá realmente concentrarse.
Se debe establecer un horario para evitar malgastar el tiempo, estudiar más de lo necesario y ayudar a crear el hábito del estudio.
Nuestro horario personal debe ser estructurado semanalmente, hay que tener en cuenta los tiempos de todas nuestras actividades, hacer una escala de autovaloración de las asignaturas según el agrado y el grado de dificultad que representan para nosotros, distribuirse lo más concretamente posible tanto las asignaturas como las tareas, las materias que son parecidas nunca deben estudiarse seguidas. Dejar cada día un rato para el ocio y ajustar cada actividad a nuestro ritmo de vida. Una vez determinado el horario, hay que cumplirlo y tenerlo a mano.
Estudiar fatiga y existen unas técnicas que ayudan al descanso del trabajo intelectual y al mismo tiempo favorecen la concentración. Una es la Relajación física de los sentidos, mirando a alguna cosa a una distancia de dos o más metros. Con tranquilidad, pasivamente, con el pensamiento centrado en lo que se mira como si fuera visto por primera vez. Otra es que debemos relajar los músculos de la cabeza, moviendo los músculos de la frente varias veces hasta cansarlos, dejarlos ir y sentirlos relajarse, y cambiar de postura física para movilizar los músculos inactivos durante el estudio y ejercicios respiratorios.
Técnicas de estudio
La Atención es la aplicación de la mente a un objeto de manera exclusiva y durante un tiempo determinado. Su objetivo es entender, conocer a fondo y grabar en la memoria los conocimientos adquiridos. Existen dos tipos de atención: la involuntaria, es decir aquella en la que no ponemos intención, y la voluntaria, que requiere una elección y un esfuerzo para salvar la distracción que ejercen otros estímulos en diverso sentido. Esta es indispensable para obtener rendimiento al estudiar. La Concentración es el mantenimiento prolongado de la atención.
El Aprendizaje es un cambio en las disposiciones y capacidades humanas, con relativa permanencia, y que no se puede atribuir sólo al proceso de desarrollo de la persona. Existen cuatro condiciones básicas para tener un aprendizaje óptimo: querer aprender, tener motivación, un método que sistematice los conocimientos y una distribución adecuada del tiempo.
La Memoria es un conjunto de procesos destinados a retener, evocar y reconocer los hechos pasados. Está en estrecha relación con el interés y la atención. Sin memoria la existencia se desarrollaría en un presente vacío de significados.
Para facilitar el proceso de la memorización efectiva podemos utilizar lo siguiente: Asociación de ideas, ya que una idea evocará a otra. Recodificar el material, cuidando que esa estructura sea adecuada al contenido. Fragmentar el material en unidades con sentido que memorizaremos una a una. La curiosidad y el verdadero interés, una buena concentración, la ausencia de nervios y el superaprendizaje, ayudarán al proceso de memorizar. Repetición regular, que es el mejor medio para garantizar el aprendizaje. Existen también una serie de reglas mnemotécnicas que son aplicables a volúmenes o materiales muy concretos y no evitan el hecho esencial de la memoria que es la comprensión.
El Subrayado se utiliza para expresar las ideas principales de un texto. Para ello debemos dominar la lectura comprensiva, sabiendo buscar y distinguir esas ideas principales, y sólo subrayar las palabras necesarias para expresar la idea, no frases enteras.
Realizar un Resumen de lo expuesto, en el que lo explicaremos con nuestras palabras. El Esquema será siempre personal en la forma pero debe expresar la idea del autor y diferenciar nuestra opinión. Es también una buena ayuda para la memoria visual. Las ideas principales se expresarán a la izquierda para en la derecha colocar las secundarias. Cuando ya lo tenemos montado hay que hacer una lectura lenta del esquema junto con una rápida del subrayado para ver si lo entendemos.
La Repetición mental activa es el punto decisivo para el éxito. Sin embargo, si no nos ocupamos de su consolidación en la memoria, prácticamente no será útil. Así, utilizando sólo el esquema repitamos, preferentemente en voz alta, el contenido íntegro del texto, consultando donde no se recuerde bien, y efectuemos la repetición las veces que sean necesarias hasta sentir los conocimientos bien consolidados.
El Repaso es necesario porque las cosas con el tiempo se olvidan. El tiempo ideal para hacer el primero es transcurridas 8 horas y el segundo a las 8 horas siguientes. De este modo parece que la posibilidad de evocar lo aprendido al cabo de un mes es del 60%.
El método más rápido es el oral, que tiene la ventaja de que aprendes “oyéndote”, pero si es escrito ayuda al sobreaprendizaje, tan útil para memorizar. Una equivocación es repasar todo pocas horas antes del examen. Lo ideal sería ir repasando, bien cada día lo anterior, o un día a la semana.
Un último consejo, si durante un examen nos quedamos “en blanco”, no debemos ponernos nerviosos. Lo recomendable es dejar ese tema y abordar otro. Buscar ideas relacionadas que nos lleven nuevamente al tema. No dejar de escribir o de hablar, aunque sean divagaciones. Saber que durará sólo unos minutos y luego nos recuperaremos.
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