ZAFFARONI: LA POLÍTICA PENAL Y LA DOGMÁTICA PENAL

Publicado: septiembre 5, 2014 en INFORMACION DOCTRINAL
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La labor de la  dogmática consiste en determinar el alcance del injusto, del reproche, de la punibilidad y de la penalidad, en forma cierta, insertando esta determinación en un sistema interpretativo lógicamente completo, que haga previsibles las soluciones para los casos particulares. La decisión política es la carga genética que lleva la norma y que como tal, sirve para el esclarecimiento del sentido y del alcance de la misma. Este esclarecimiento debe completarse mediante la armonización con las restantes normas del orden normativo.

La dogmática penal no es, pues, un compartimento estanco respecto de la política penal. La circunstancia de que la reserva legal, impuesta por la función de provisión de seguridad jurídica, corte el cordón umbilical entre la decisión política y la ley penal, no implica en modo alguno que la dogmática penal, al construir el sistema de comprensión de la ley, pierda de vista todo contacto con la decisión política que la genera. Por el contrario: ambas ejercen influencias recíprocas. La política penal se proyecta hacia la dogmática y la dogmática también hacia la política penal.

Las relaciones entre política penal y dogmática han llamado poderosamente la atención de los investigadores dedos últimos años, particularmente en Alemania, frente a la aceleración del largo trámite de elaboración legislativa.

Entre otros trabajos es importante al respecto el de Hassemer, quien sintetiza el ámbito de estas relaciones de la siguiente manera: “La política penal operacionaliza las metas del sistema del derecho penal adelantado en preceptos legales penales. Estos preceptos imponen relevancia. Ella define las conductas que producen conflictos jurídico-penalmente relevantes y definen la clase y límites de la reacción jurídico-penal.  En eso se agota el poder de definición de la política criminal en dirección a la dogmática jurídico penal”.

“La dogmática jurídico-penal operacionaliza las determinaciones de relevancia de la política criminal. Ejerce a este respecto el poder de definición. Los institutos dogmático-penales definen el ámbito de las previas determinaciones de relevancia político-criminales. Elabora continuamente reglas de lenguaje aplicables a la decisión de casos con la delimitación de la conducta y de la reacción jurídico-penal, conforme a la ley penal. Allí se agota el poder de definición de la dogmática jurídico-penal en la dirección de la política criminal”[1]

La dogmática penal se proyecta hacia la política penal por las siguientes vías:

  •  La construcción dogmática exhibe las deficiencias del texto que interpreta y, de este modo, por efecto tangencial, se proyecta hacia la política penal, facilitándole la decisión política, obligándola a que exprese sus decisiones con mayor perfecci6n y coherencia. La dogmática jurídico-penal le ofrece a la política penal posibilidades de soluciones sistematizadas para la elaboración de los objetivos político-penales, al tiempo que la política penal m puede omitir la clara consciencia de que sus objetivos Únicamente pueden realizarse mediante categorías dogmáticas.
  • El sistema de comprensión elaborado por la ciencia jurídico – penal puede provocar una crisis de los límites del horizonte de proyección de ésta. De esta manera puede hacer que lo que antes era una condición de eficacia del derecho penal pase a ser una condición de existencia del mismo, que la política penal debe reconocer como tal.

La política penal se proyecta, por su parte, hacia la dogmática penal, en los siguientes momentos principales:

  • Ayuda a comprender el alcance teleológico de la norma, sin perjuicio de que el dogmático deba apartarse del alcance que le indica la decisión política cuando no haya correlación teleológica entre el lenguaje y la decisión que lo funda (en tal caso estará al lenguaje si éste no tolera otro sentido, salvo que medie una contradicción normativa irreductible en que el principio republicano imponga otra solución y siempre que la solución sea menos gravosa) ; también se apartará de la decisión política cuando la misma, sea incompatible con otras normas del ordenamiento en que se halla inserta (en cuyo caso deberá entenderla en el sentido que resulte compatible con las otras normas)
  • Posibilita la adecuación de la interpretación de la norma conforme a su sentido teleológico y adaptado de las variables impuestas por la dinámica social, en que lógicamente, tendrá por límite el alcance del lenguaje, particularmente cuando el exceso resulte más gravoso.

[1] Stafrechtsdogmatik and Kriminalpolitik (HASSEMER, 1974, pág. 194).


Zaffaroni. Eugenio. Tratado De Derecho Penal Tomo I Págs.  156-158

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