REFLEXIÓN SOBRE LA PENA DE PRIVACIÓN DE LIBERTAD

Publicado: septiembre 26, 2014 en INFORMACION DOCTRINAL
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Ya son varios los autores que apuntan que la carcel (desde ahora llamaremos así a la pena de privación de libertad) no cumple la función que teóricamente debería cumplir (prevención especial) o sea la resocialización y reinserción del individuo a la sociedad, opacándose ésta última con los intereses de la sociedad, los políticos y las políticas criminales, a un concepto mínico y antiguo de represión y control al recluso.

Así tenemos a Muñoz Conde, que nos plantea el problema insoluble entre prevención general y especial, las cuatro tesis; Roxin con respecto a la pena y sus contras (ambos apuntan a la pena como recurso que debería ser de última rattio), y a Zaffaroni que de manera cruda nos dice lo que realmente es una carcel. La carcel siempre va a estar allí, debido a que el delito también siempre va a esar presente en la sociedad, ya sea por la inadaptabilidad de las personas, la falta de políticas sociales, la pobreza o la codicia de las personas.

Pero, con las ideas humanistas de hoy en día, y la luchas hacia una humanización del Derecho Penal, ¿porque se tendría que criminalizar más si ya se sabe qué hace la carcel realmente?. Es por ello, que la cárcel al no cumplir con una función humanizadora sino deshumanizante debe reducirse a lo que se llama la última rattio, ¿porque? Desde el punto de vista de Roxin, solo se debe aplicar la pena privativa de libertad a casos realmente graves como lo son los delitos capitales, y no se debería aplicar a dicha a delitos menores, porque:Las penas privativas de libertad son además un medio particularmente problemático en la lucha contra la criminalidad, puesto que más que soluciones a dicho problemas, ofrece contradicciones: ¿cómo se puede educar a alguien alejándolo de la sociedad o dándole condiciones de vida distintas a las que solía tener, alejándolo de su nucleo familiar y de amistad, reuniéndose con potenciales delincuentes al interior de un centro de reclusión y con una calidad de vida infrahumana?

La prevención es más efectiva que la pena, y no una prevención desde la cárcel, sino mas bien una prevención predelictual que implica medios de política social (dar condiciones de vida necesarios), policíacos (un control policial en la calle mas que en una oficina, donde la policía debería ser más un medio de servicio que ofrezca al pueblo protección y ayuda), legislativos (regulación jurídica) y técnicos (fortaleciendo a la seguridad individual y garantizando la paz social).

El sistema de reacción penal se debe ampliar y, sobre todo, complementarlo con sanciones penales similares de caracter social constructivo, así tendríamos a las multas (las cuales no son exactamente la opción), y alguna alternativas a la prisión de libertad, considerándo a ésta última la “ultima rattio“  del derecho penal, por ejemplo: el arresto domiciliario, prohibición de conducir, medidas sociales constructivas (terapia para los delincuentes con trastornos de personalidad; multa o pena privativa de libertad hasta determinado nivel para delitos menores; la indemnización a la víctima por parte del autor; o la eliminación o determinación de prestacion de servicios para delitos que solo hayan hecho una leve perturbación social).

Con lo ya mencionado, y viendo el abanico de posibilidades de sanción, es más eficaz una lucha contra la delincuencia que endureciendo las penas.Coincido con Roxin,  no es posible que los políticos para hacerse populares criminalizen todo lo que consideren que les dará más votos, por ende al tener a la pena de privación de libertad como última rattio, estaríamos apaciguando el problema causado por los discurso político-criminales de las manos negras la interior del sistema estatal.

Si hemos luchado años y años en busca de una humanización del derecho penal, ¿Será justo que en vez de intentar reducir a la carcel la aumentemos por discursos políticos que no saben nada con respecto a ésta problemática? A mi modo de ver no lo considero justo, mas bien, es criminalizar y el encarcelar a diestra y siniestra demostraría una involucíón al interior no solo del sistema penal, sino de la misma sociedad que lamentablemente en muchos países (el nuestro es uno de ellos) se torna individualista y egoista con respecto a este tipo de temáticas, al solo querer buscar su supuesta seguridad y no pensar en el otro.

Que tan desalentador  suena lo que relamente es la carcel según Zaffaroni y que es cierto: Zaffaroni enseña que “si bien el poder punitivo utiliza múltiples limitaciones a la libertad ambulatoria, la más grave de ellas es la que tiene lugar cuando somete a una persona a una institución total, en cuyo ámbito cerrado realiza la totalidad o la parte más importante de su actividad cotidiana ( pernoctación, alimentación, trabajo, estudio, recreación, etc.). Esta forma punitiva de institución total es la prisión, caracterizada también como institución de secuestro ”. Zaffaroni también indica: “… ante el fracaso de las ideologías de la resocialización resulta que en la realidad la prisión se convierte en un mero local de depósito de seres humanos deteriorados … se trata de una tendencia genocida que, en definitiva, se afilia a la prevención especial negativa, es decir a la idea de prisión como pena de muerte eventual (suicidio, enfermedad, etc.) o como pena neutralizadora por morbilidad o deterioro psicofísico…”.

Esta exposición que sostiene Zaffaroni, demuestra que la pena en la realidad, más allá de nuestras leales aspiraciones, para lo único que sirve es para que el sistema del derecho penal subsista.Si tanto así es, porque no buscar medidas alternativas que no vulneren los derechos de nadie, así cuando se de como “pena” el trabajo comunitario por ejemplo, el delincuente no se disocializa y la sociedad no se perjudica, e incluso el Estado gana algo…así tenemos a varias alternativas, tales como:La libertad condicional: cese anticipado del encierro en un condenado que ha cumplido una porción de la pena en tanto se den ciertos requisitos (no cometer nuevos delitos, reglas de conducta, etc.); Condenación Condicional: suspensión de la pena privativa de la libertad impuesta; Regímenes de libertad, conforme la evolución del interno; Suspensión del juicio a prueba: suspende el juicio; Regímenes de semilibertad: le permite trabajar fuera del establecimiento carcelario, rigiendo el principio de la autodisciplina; Principio de oportunidad: en general se da cuando el reproche por el hecho es insignificante; cuando el interés en la persecución penal puede ser satisfecho de otro modo o bien carece de sentido. También cuando el ofendido puede llevar adelante por sí mismo la persecución penal; Mediación, donde se busca llegar a una conciliación entre víctima, autor y Estado, con utilidad para los tres intervinientes en la interacción punitiva, de esta manera la mediación juega, cada vez más, un rol destacado; Prisión domiciliaria; Prisión discontinua: la también llamada “prisión de fin de semana”; Trabajos para la comunidad: trabajar en forma gratuita en bien de la comunidad. Claro que no este tipo de alternativas variarán de acuerdo a la aplicación del caso en particular, pero realmente, no solo es cuestión de intereses, sino también de principios y de defensa de aquello por lo que se luchó tanto en pos del avance de la sociedad y un mundo mejor.

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