EL DERECHO PENAL LIBERAL COMO SINÓNIMO DE “DERECHO PENAL DEL ESTADO DE DERECHO”

Publicado: enero 26, 2015 en INFORMACION DOCTRINAL
Etiquetas:, , ,

En un sentido, el “derecho penal liberal” es sinónimo del derecho penal del Estado de derecho, con todas las implicancias que ello tiene: respeto a la autonomía ética, limitación lo más precisa posible del poder público, selección racional de los bienes jurídicos, seguridad jurídica. El antónimo del liberalismo así entendido lo constituyen: la injerencia en .la conciencia individual, la falta de limitación del poder público y la inseguridad jurídica.

En ese sentido, plantear el dilema “derecho penal liberal derecho penal totalitario”, es absolutamente encubridor, porque cuando llegamos al fondo de la cuestión vemos que lo que aquí se enfrenta al derecho penal del Estado de derecho es la arbitrariedad penal. El dilema de fondo es derecho penal-arbitrariedad penal.

Por derecho penal del Estado de derecho deberá entenderse aquél que trata de lograr la mayor seguridad en la aplicación del derecho, excluyendo, por ende, en la medida de lo posible, la arbitrariedad en su aplicación. Su opuesto es el Anti-derecho, o sea, toda fuerza tendiente a sembrar la inseguridad, la incertidumbre, el arbitrio personal del poder, la arbitrariedad en el ejercicio del magisterio punitivo.

Las características del derecho penal del Estado de derecho no son muchas, pero sí fundamentales. La amenaza a cualquiera de ellas -por vía legal, jurisprudencial o doctrinaria; constituye una amenaza al Estado de derecho. Sin perjuicio de que a lo largo de la exposición precisemos más los conceptos, haremos aquí una sintética enumeración de las mismas.

Este derecho penal se caracteriza por varios principios, de los cuales son fundamentales el Nullum crimen sine conducta, el Nullum crimen sine lege, el Nullum crimen sine culpa y el Nulla poena sine proevia lege penale.

El Nullum crimen sine conducta excluye la posibilidad de punir la mera intención pero, además, como la conducta humana sólo puede darse en sociedad, requiere que la conducta sea social, es decir, de alguien frente a alguien, respecto de otro.

El Nullum crimen sine lege requiere la individualización legal previa de las acciones que configuran delito. Además, como la ley  debe ser racional, debe tener un fin, que siempre ha de ser garantizar los bienes jurídicas de alguien. Por ende, de este principio se deduce la necesidad de que la conducta delictiva afecte bienes jurídicos.

El Nullum crimen sine culpa requiere: a) que la acción delictiva se haya cometido al menos culposamente; y b) que la misma le sea jurídicamente reprochable al autor. Este Último requerimiento revela la consideración del delincuente como persona: un reproche jurídico solo puede formulársele a quien es capaz de autodeterminación, a quien se le pueden dirigir requerimientos. El reproche jurídico sólo puede formulársele a una persona, a un ente capaz de autonomía, de autodeterminación; a una “cosa” no puede reprochársele nada.

El Nullu poena sine proevia lege penale tiene dos sentidos: a) satisface la necesidad de que se sepa con precisión de qué bienes puede ser privada una persona en razón de haber cometido un delito, pues lo contrario lleva un sentimiento de inseguridad a todos los que participan de la coexistencia que el derecho penal quiere regular y posibilitar; b) satisface el requerimiento de que la persona tenga la posibilidad de adecuar su conducta a la norma, dado que conoce la punibilidad de la misma.

Otro principio fundamental del derecho penal del Estado de derecho es el de la racionabilidad  de la pena, que se deduce del objetivo del derecho penal: su finalidad es el aseguramiento de bienes jurídicos contra ataques graves. Consecuentemente, la pena no puede tener otro fin que el de servir al cumplimiento del objetivo del derecho penal: proveer a la seguridad jurídica procurando evitar futuros ataques a los bienes jurídicos.

Lo que se opone a este derecho penal del Estado de derecho es el derecho penal de la arbitrariedad, en el que se incluye, en definitiva, también el derecho penal del Estado ‘gendarme”, pues las características generales del derecho penal arbitrario no pueden definirse, toda vez que la arbitrariedad no tiene un contenido determinado: puede imponerse por caminos harto diferentes e incompatibles, porque está más allá de cualquier límite y, por ende, de cualquier lógica.

Eugenio R Zaffaroni. Tratado De Derecho Penal Tomo II. Editorial Ediar,  Pág. 366- 368

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s