LA CULPABILIDAD Y LA REPROCHABILIDAD EN WENSEL

Publicado: julio 1, 2015 en INFORMACION DOCTRINAL
Etiquetas:, , , ,

1. La naturaleza de la culpabilidad se deja caracterizar lo más acertadamente posible por la palabra, idiomáticamente no muy elegante, “reprochabilidad”. Es aquella cualidad de la acción antijurídica que posibilita hacer un reproche personal al autor, porque no la ha omitido.

Representándose también aquí el orden jurídico personificado por el legislador o el juez, se denomina muchas veces la reprochabilidad también como reproche de culpabilidad, y la culpabilidad como juicio de culpabilidad. Esto es inocuo si se tiene presente el modo figurativo de la expresión y no se llega a la idea abstrusa de que la culpabilidad no es una Propiedad de valor en la acción del autor mismo, sino que está también en las cabezas de otros que juzgan sobre la acción.

2. También en el campo de la culpabilidad se debe distinguir entre valoración y objeto de la valoración, o entre reprochabilidad y acción reprochable –correspondientemente a la distinción entre antijuricidad e injusto-. Culpabilidad, en su más propio sentido, es solamente la reprochabilidad como valoración de la voluntad de acción; objeto de esa valoración es la voluntad antijurídica de acción (y por ella, toda la acción antijurídica). Esta voluntad de acción valorada como culpable, es denominada ahora también como “culpabilidad”.

Con ello se da paso a una ambigüedad equívoca en el concepto de la culpabilidad. Culpabilidad, en sentido estricto, es solamente la reprochabilidad, o sea la calidad específica de disvalor en la voluntad de acción. En el sentido más amplio, “culpabilidad” significa también la voluntad de acción misma, junto con su calidad de disvalor, como totalidad: la voluntad culpable (o sea la acción culpable).

En el primero de los significados, culpabilidad es la característica específica que convierte el acto de voluntad en un acto culpable, y por tanto, el elemento constitutivo de la culpabilidad, en el acto de voluntad que expresa en forma especialmente marcada el término “reprochabilidad”; en el segundo de los significados,”culpabilidad” es el acto de voluntad mismo, junto con su condición de disvalor: la voluntad reprochable de acción.

Debido. a esa variedad de significados de la palabra “‘culpabilidad”, se han originado numerosos malentendidos. Toda la discusión, sobre si el dolo pertenece a la “culpabilidad” tiene su origen en este doble sentido.

Si se entiende por “culpabilidad” la voluntad culpable de acción, por lo tanto el objeto de la valoración de la culpabilidad, más su condición de disvalor, entonces el dolo pertenece también a la “culpabilidad”, pero no solamente el dolo, sino toda la acción dolosa, ya que no solamente el dolo, sino la totalidad de la acción dolosa antijurídica es culpable. En ese sentido, “culpabilidad” es un concepto complejo, compuesto de acción, antijuricidad y reprochabilidad, del que se ha separado (en el derecho penal material) la voluntad de acción (dolo) y la reprochabilidad, y se ha denominado “culpabilidad”.

Exactamente lo mismo, metódicamente, se ha denominado “injusto” la acción típica, junto con su propiedad de disvalor de la antijuricidad. Solamente hay que tener en cuenta bien claramente que no se trata, entonces, del elemento constitutivo de la culpabilidad en la voluntad de acción (la reprochabilidad) , sino la voluntad de acción misma, valorada a través de la reprochabilidad; pero ésta, como tal, es una parte constitutiva de la acción típica y, por tanto, ya determinada anteriormente en la teoría de la acción y de lo injusto. El elemento constitutivo de la culpabilidad, que convierte una acción y una voluntad de acción en culpable, es solamente la reprochabilidad.

Es el elemento nuevo decisivo que se agrega a la acción y le da la calidad de culpable. En la teoría de la culpabilidad sólo se trata de su contenido, mientras que su objeto, que es valorado como culpable -la acción y la voluntad de acción- ha sido ya averiguado en la teoría de la acción y de lo injusto. Esta discriminación de valoración y objeto de la valoración, no es solamente un problema de fuerza conceptual o de técnica en la exposición, sino que produce también importantes efectos en las consecuencias prácticas. Así, la falta de esta distinción ha conducido en el problema del error de prohibición a una solución impropia de la teoría del dolo.

Derecho Penal Parte General. Hans Wensel. Paginas 148-150. Editorial. Roque Palma Editores. Obra Traducida por Fontán Balestra. 1956

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s