LA VIOLENCIA QUE NO SE VE. DELITO DE GÉNERO

Publicado: julio 6, 2015 en INFORMACIÓN VARIADA
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La violencia psicológica está referida a toda manipulación, amenazas, chantaje, humillación, control, celos en contra de la mujer. La violencia psicológica incluye un conjunto heterogéneo de comportamientos que el agresor ejerce a través del tiempo, logrando el dominio sobre la mujer y la relación.

Nuestra Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, en su artículo 15, describe la Violencia Psicológica como formas de violencia de género contra las mujeres en su numeral primero:

“Se considera como violencia psicológica a la conducta pasiva o activa practicada en deshonra, descrédito, o menosprecio al valor de la dignidad personal de la mujer, de igual manera, las humillaciones, negligencia, maltrato, amenazas y comparaciones destructivas que puedan afectar la autoestima de la mujer y que perjudique su sano desarrollo, lo que puede generar depresión o incluso suicidio”

La violencia psicológica es un conjunto heterogéneo de comportamientos, pero en todos se produce una agresión psicológica, pero que a diferencia del maltrato físico, es sutil y más difícil de percibir o detectar. Se manifiesta a través de palabras hirientes, descalificaciones, humillaciones, gritos e insultos, comparaciones destructivas, consta de dos facetas:

Maltrato Pasivo: Que es la falta de atención de la víctima, cuando ésta depende del agresor, como sucede con los niños, ancianos y los discapacitados o cualquier situación de dependencia de la víctima respecto al agresor.

Maltrato Activo: Es un trato degradante continuado que ataca a la dignidad de la persona. Los malos tratos emocionales son los más difíciles d detectar, porque la victima mucha veces no llega a tomar conciencia de que lo es, otras veces toma conciencia, pero no se atreve o no puede defenderse y no llega a comunicar su situación a o pedir ayuda.

En la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia se describe la Violencia Psicológica específicamente en el artículo 39 de la forma siguiente:

“Quien mediante tratos humillantes y vejatorios, aislamiento, vigilancia permanente, comparaciones destructivas o amenazas genéricas constantes, atente contra la estabilidad emocional o psíquica de la mujer, será sancionado con prisión de seis a dieciocho meses”.

Analizando el delito es menester precisar que requiere dolo como un elemento subjetivo del tipo, requiere la intención de obtener un resultado. Esta violencia es de forma intencionada, el sujeto activo lo intenta; es decir, el agresor debe tener conciencia de que está haciendo daño a la víctima; sin embargo, la víctima puede ignorar que está siendo agredida o simplemente se siente tan amenazada que lo oculta.

Este tipo penal es de sujeto activo calificado, cuando en el encabezamiento dispone “Quien…” y en la penalidad indica “…será sancionado…”, es decir, para poder incurrir en este delito se requiere tener la condición de hombre, sin que deba tener ninguna otra características o condición particular en el supuesto del encabezamiento del articulo comentado trae como consecuencia que todos los extremos legales se encuentren satisfechos; igualmente es calificado el sujeto pasivo, por cuanto, la acción es punible y sólo puede recaer en la mujer.

Se puede señalar que los hombres violentos tienden a imponer el aislamiento en sus parejas relegándolas al hogar, recortando sus contactos externos y limitando sus actividades. Si le permite ciertos contactos sociales, él los controla y monitorea. Por consiguiente, la mujer no tiene a nadie que la apoye, contacto con personas que puedan ayudarla como una fuente de retroalimentación.

En este orden de ideas, identificamos el ciclo de violencia en el cual se encuentra inmersa la mujer víctima de violencia. Leonor Walkerder, denominó en 1984, síndrome de la mujer maltratada al estado que se caracteriza por una baja autoestima, depresión crónica, reacciones de estrés, sensación de impotencia y de abandono por parte de los demás, embotamiento afectivo y aislamiento social: a pesar de todo ello, no suelen ser conscientes de la gravedad de su estado y como consecuencia de los mensajes de su agresor y del contexto sociocultural, piensan que ella son las culpables y que se merecen lo que están pasando.

En este sentido, se hace necesario hacer una mención a las personalidades que asumen la Violencia Psicológica. Tenemos la que asumen la personalidad de BONSAI, aquí el agresor va cortando los lazos de la mujer con el mundo exterior, ella queda recluida en el hogar que es el escenario donde sufre las agresiones, pero también recibe unas pequeñas dosis de cariño por parte del agresor durante la fase de afecto; tal como un BONSAI el agresor va podando sistemáticamente cualquier iniciativa que tome la mujer y que le ayude a crecer o enriquecerse, pero es él mismo quien va regando y aportándole las pocas manifestaciones de afecto que recibe, por lo que la mujer se va empequeñeciendo y permitiendo al hombre llevarla y traerla a voluntad.

También tenemos la personalidad del SINDROME DE ESTOCOLMO, la cual la hace dependiente de su agresor de manera sistemática, evitando que ella salga de ese ciclo en el cual la tiene inmersa; es importante una vez que se identifique el respectivo ciclo, lograr la efectiva ayuda a la víctima a través de las diferentes instituciones que apoyan la materia.

Dentro de este orden de ideas los hombres violentos constantemente descalifican y desvalorizan a sus mujeres como personas, esposas, madres y profesionales. Las mujeres terminan creyendo las críticas de su pareja acerca de su incapacidad, por lo que van perdiendo, poco a poco, la noción de valor de ellas mismas. Las situaciones de abuso refuerzan y profundizan los sentimientos de desvalorización y no permiten que crezca la confianza en ellas mismas y en sus capacidades. Sus intentos fracasados por superar la situación les refuerza su creencia de que son incapaces, lo que debilita más su autoestima. La violencia psicológica va acompañada de violencia física , actúa en el tiempo, es un delito de naturaleza permanente, es decir se necesita reiteración en el tiempo para que se pueda hablar de violencia psicológica; es un daño que se va acentuando y consolidando en el tiempo, y en cuando más tiempo transcurra, mayor y más sólido será el daño, se afirma que se puede hablar de maltrato psicológico mientras no se mantenga un plazo de tiempo. Un insulto puntual, un desdén, una palabra o una mirada ofensiva, comprometedora o culpabilizadora son un ataque psicológico mas no un maltrato psicológico.

Porque ese maltrato implica un tiempo determinado donde el agresor maltrata y manipula a su víctima hasta producirle una lesión psicológica, que es cuando la víctima sufre desgaste. La violencia psicológica actúa desde la necesidad y la demostración del poder por parte del agresor, en el que se busca dominación y sumisión mediante presiones emocionales y agresivas. Por lo general la violencia psicológica es un anuncio de la violencia física; porque el anuncio es la amenaza suspendida sobre la cabeza de la víctima, que no sabe qué clase de violencia va a recibir posteriormente.

La violencia física produce un traumatismo, una lesión u otro daño y la produce inmediatamente; en cambio, la violencia psicológica, vaya o no de violencia física, actúa en el tiempo, produce lesión interna a nivel psíquico o psicológico. Es un daño que se va acentuando y consolidando en el tiempo, cuanto mas tiempo persista, mayor y mas solido será el daño.

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