CONVENIO SOBRE EL TRABAJO MARÍTIMO Y SU INCIDENCIA EN LA LEGISLACIÓN VENEZOLANA POR @william_romerof

Publicado: septiembre 14, 2015 en ARCHIVOS ENVIADOS
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RESUMEN

El presente trabajo investigativo tiene como objetivo general evaluar el convenio sobre el trabajo marítimo y su incidencia en la legislación venezolana, en cuanto a la metodología empleada, se desarrolla bajo los parámetros de una investigación de tipo documental-descriptiva, con un diseño bibliográfico no experimental, ya que no se verificó la manipulación de la categoría de análisis, extrayendo la información de doctrina, jurisprudencia, publicaciones, tesis de grado, entre otros. Entre los principales aportes de la investigación resalta la preocupación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en mantener condiciones de trabajo adecuadas a la gente de mar. De igual manera, se llega a la conclusión que actualmente Venezuela cuenta con una legislación laboral novedosa en la cual se cubren muchos de los supuestos estipulados en el marco del convenio, pero que actualmente el mismo no ha sido ratificado por el país, sin embargo la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (2012), dedica un capítulo denominado del trabajo en la navegación marítima, fluvial y lacustre en la cual se consagran beneficios sobre la materia, dejando la posibilidad a la creación de una ley especial que regulara dicha actividad. Concluyendo que dicho convenio debería ser ratificado por Venezuela.

Palabras clave: derecho del trabajo, derecho marítimo, convenio, condiciones de trabajo, gente de mar.

Introducción

Hablar de Derecho Marítimo es hablar de Comercio Marítimo, pues es aquel que se encargará de regular todo lo relacionado con el transporte de un lugar a otro de determinada mercancía. Ahora bien, el Derecho Marítimo tiene sus orígenes en tiempos remotos. Cuando se habla de la navegación se hace menciona los umbrales de la civilización y a su vez de las relaciones comerciales que reinaban para aquella época; ejemplo de ello es el Código de Hammurabi que remota desde la Edad Antigua, hasta las novedosas leyes y convenios internacionales que actualmente existen.

Por otra parte, el Derecho del Trabajo nace con la necesidad indeleble de regular las relaciones que existen entre un patrono y un trabajador. Por ello es preciso indicar que el mismo ha evolucionado notablemente con el tiempo, puesto que en la antigüedad era considerado como una pena y un castigo, en tanto que hoy día, en tiempos modernos, es calificado como un hecho social cuya finalidad principal es satisfacer las necesidades de una persona y primordialmente de la familia, buscando a su vez el progreso de un país.

Atendiendo a estas consideraciones y teniendo presente que las precitadas ramas del derecho son autónomas y que no guardan ninguna relación entre ellas desde un punto de vista estricto, resulta innegable la postura de relacionarlas pues el simple hecho de arrendar un buque para su explotación comercial, conlleva una serie de obligaciones inherentes a tal actividad, como lo es la contratación de una tripulación que se encargue del desarrollo de la actividad marítima en dicho buque.

Es por ello que las organizaciones internacionales y ciertas legislaciones a nivel mundial, se han preocupado en garantizar a la gente de mar, reglas mínimas que se deben cumplir a la hora de contratar a una determinada tripulación, pero sobretodo a garantizarles un trabajo decente; producto de ello nace en el seno de la Conferencia Internacional del Trabajo, el Convenio sobre Trabajo Marítimo en el año 2006; atendiendo a una demanda mundial como lo es el comercio marítimo y la explotación desde el punto de vista laboral que conlleva tal actividad.

El Convenio sobre Trabajo Marítimo (2006) y la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (2012)

El Derecho del Trabajo nace con la necesidad indeleble de regular las relaciones que existen entre un patrono y un trabajador. Por ello es preciso indicar que éste ha evolucionado notablemente, en tanto que hoy día, en tiempos modernos, es calificado como un hecho social cuya finalidad principal es satisfacer las necesidades de una persona y primordialmente de la familia, buscando a su vez el progreso de un país.

En este sentido, Caldera (1960), indica que:

Derecho del Trabajo es el conjunto de normas jurídicas que se aplican al hecho social trabajo, tanto por lo que toca a las relaciones entre quienes intervienen en él y con la colectividad en general, como al mejoramiento de los trabajadores en su condición de tales.

Por su parte, Álvarez (2011) define al derecho marítimo de la siguiente manera:

El Derecho Marítimo (lato sensu) está constituido por el conjunto de normas que regulan el régimen de las aguas, el régimen de la navegación y el comercio marítimo; siendo este, esencialmente, un hecho de carácter internacional, el derecho que lo regula debe tener tal carácter pues en caso contrario se originaría un verdadero caos en las relaciones jurídicas resultantes de actos de comercio internacional.

Partiendo de los supuestos anteriores, en el propio seno de la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), nace el Convenio sobre el Trabajo Marítimo (2006), el cual dentro de su preámbulo señala una serie de fundamentos que sirven de origen al mismo y que son extrapolados al derecho marítimo, entre los cuales resaltan el convenio sobre trabajo forzoso, el convenio sobre la edad mínima, por nombrar algunos.

Atendiendo a estas consideraciones, plantea el Convenio sobre Trabajo Marítimo (2006)

Artículo IV

  1. Toda la gente de mar tiene derecho a un lugar de trabajo seguro y protegido en el que se cumplan las normas de seguridad.
  2. Toda la gente de mar tiene derecho a condiciones de empleo justas.
  3. Toda la gente de mar tiene derecho a condiciones decentes de trabajo y de vida a bordo.
  4. Toda la gente de mar tiene derecho a la protección de la salud, a la atención médica, a medidas de bienestar y a otras formas de protección social.
  5. Todo Miembro, dentro de los límites de su jurisdicción, deberá asegurar que los derechos en el empleo y los derechos sociales de la gente de mar enunciados en los párrafos anteriores de este artículo se ejerzan plenamente, de conformidad con los requisitos del presente Convenio. A menos que en el Convenio se disponga específicamente otra cosa, dicho ejercicio podrá asegurarse mediante la legislación nacional, los convenios colectivos aplicables, la práctica u otras medidas.

En este sentido, el convenio engloba los principales derechos que tiene toda persona cuya labor sea el trabajo del mar, entre los que destacan la protección a la salud y que por ende se cumplan con las condiciones de seguridad, estableciendo a todos los países que suscriban dicho convenio la obligación de garantizar las condiciones mínimas de trabajo a la gente de mar. Es por ello que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), establece:

Artículo 87

…Todo patrono o patrona garantizará a sus trabajadores o trabajadoras condiciones de seguridad, higiene y ambiente de trabajo adecuados. El Estado adoptará medidas y creará instituciones que permitan el control y la promoción de estas condiciones.

Una vez realizadas las consideraciones anteriores, es oportuno resaltar lo planteado por la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (2012), en la cual se dedica una sección al trabajo en la navegación marítima, fluvial y lacustre. Partiendo de dicho supuesto la ley delimita el ámbito de aplicación englobando cualquier actividad que realice un tripulante a bordo de un buque a favor de un armador o fletador durante la navegación o su estadía en un puerto determinado, rigiéndose por las disposiciones de la propia ley siempre que no se establezca nada contrario en dicha sección.

Como se puede inferir, el trabajo de la gente de mar debe tener condiciones especiales para su regulación, la legislación nacional plantea el artículo 246 de la LOTTT, que antes de comenzar a prestar sus servicios en un buque se debe firmar un contrato de trabajo que debe ser formalizado ante la Capitanía de Puertos del lugar de enrolamiento, pero a su vez plantea una presunción de la relación de trabajo ya que a falta de dicho contrato, se presumirá la relación de trabajo solo con la inclusión en el rol de tripulantes del buque. Por su parte el Convenio sobre Trabajo Marítimo, plantea la creación para aquellos miembros que ratifiquen el mismo un sistema de contratación (público o privado) que estará disponible y al cual tendrá acceso cualquier persona que así lo desee.

No obstante, toda relación de trabajo genera una contraprestación que no es otra que el salario, definido por Guzmán (2006) de la siguiente manera:

Es la remuneración en dinero, o parcialmente en dinero y en especie, que el trabajador percibe regularmente de su patrono por la labor ordinaria convenida, cuando la ejecuta efectivamente y en las ocasiones en que, por disposición de la Ley, los contratos o la costumbre, tiene el derecho de no trabajar.

La legislación nacional partiendo de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (1999), establece que el salario debe ser la retribución que permita vivir con dignidad al trabajador, pero aunado a ello le otorga una protección al mismo. En este sentido, la ley sustantiva otorga en el artículo 248 dicha protección, dándole al salario el carácter de privilegio sobre el buque debiendo ser pagado sobre cualquier otro privilegio, a su vez en concordancia con lo establecido en la Ley de Comercio Marítimo (2006) en los artículos 115 numeral 1 y 125, donde los salarios y demás beneficios de la tripulación deberán ser cancelados en primer lugar con el producto del embargo o posterior venta del buque.

Sobre este particular, el Convenio de Trabajo Marítimo (2006), establece grandes reglas que se deben tener en relación al salario de la gente de mar, entra las que destacan la posibilidad de crear un mecanismo sobre el cual los tripulantes puedan transferir una cuota de su salario a los familiares. Aunado a ello uno de los puntos que más resalta es la regla referente al salario mínimo de la gente de mar, el cual debe ser fijado en base a condiciones propias de dicho trabajo y atendiendo al estilo de vida de la gente de mar. Resulta importante acotar que la ley del trabajo no plantea nada al respecto, por lo que debe suponerse que la fijación del salario en esta actividad no debe ser inferior al salario mínimo decretado por el Ejecutivo Nacional.

Por otra parte, una de las principales preocupaciones que se deben tener sobre la gente de mar y las labores inherentes a tal actividad es el horario de trabajo, evitar la fatiga y el numero seguido de horas laborando puede ser favorable al desarrollo de la misma, ya que se estarían evitando cualquier tipo de accidentes o incidentes por el cansancio de un trabajador. En este sentido, el Convenio objeto de estudio plantea una serie de recomendaciones en relación al horario de trabajo, la jornada de trabajo debe ser de ocho (08) horas con un día de descanso a la semana, aunado a ello el límite máximo de horas no debe exceder de catorce (14) horas en un periodo de veinticuatro (24) horas, por su parte las horas de descanso no deben ser menos a diez (10) horas en cada periodo de veinticuatro (24) horas.

Como ya se ha venido estableciendo la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (1999), como norma fundamental establece en el artículo 90 que la jornada de trabajo no debe exceder de ocho (08) horas diarias, partiendo de este supuesto, la sección encargada de desarrollar el trabajo de la navegación marítima establecida en la LOTTT, no hace mención expresa a la jornada de trabajo de la gente de mar, por lo que es de suponer que se deben aplicar los límites establecidos en el artículo 173 ejusdem, en el cual la jornada no excederá de 5 días de labores mas dos días de descanso continuos y que la jornada no superará de ocho horas de trabajo.

En base a lo anterior, plantea la LOTTT, que todo tripulante que deba cumplir con un rol de guardia deberá haber disfrutado de un descanso previo de cuatro horas antes de empezar a cumplir con tal función. En este sentido, se plantea que todo tripulante debe gozar de un descanso diario de ocho horas ininterrumpidas dentro de las veinticuatro horas del día. En relación a estos supuestos se observa que la legislación patria no acoge los supuestos establecidos en el Convenio sobre Trabajo Marítimo (2006) descritos ut supra.

Sobre la base de las ideas expuestas, otro de los puntos fundamentales en cuanto a las condiciones de trabajo de la gente de mar son las vacaciones que de acuerdo con Caldera (1981) son un descanso estipulado en la ley de carácter obligatorio y que el mismo se otorga de manera periódica a todos aquellos trabajadores que hayan prestado servicio por un tiempo prolongado. En tal sentido, dicho periodo de cesantía no puede ser considerado como una interrupción de la relación de trabajo y mucho menos como una causa de suspensión de la misma. Es por ello que para los fines legales, para el cómputo de la antigüedad, así como el pago de las cotizaciones del seguro social, el trabajador que se encuentre en periodo de vacaciones será considerado como si estuviera en servicio.

En este sentido, plantea el Convenio sobre Trabajo Marítimo (2006), establece el derecho a vacaciones que deben tener la gente de mar, pero que dichas vacaciones deben ser acorde a las necesidades inherentes de los mismos. Las mismas deben ser estipuladas por el armador en el sentido del tiempo de disfrute, previa consulta con las partes interesadas. A su vez, plantea el convenio que las vacaciones anuales en un principio deben ser tomadas en el lugar donde la gente de mar debe ser repatriada a menos que la gente de mar de manera expresa disponga otra cosa. Ahora bien, si los mismos son obligados a tomar sus vacaciones en un sitio distinto al de su contratación deben gozar de transporte gratuito así como de viáticos.

Sobre este particular, la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (2012), resulta ser muy lacónica en este sentido, solo plantea el supuesto de disfrute de tres días adicionales de vacaciones cuando el buque no permanezca mas de veinticuatro horas en el puerto. Es de suponer que ante la ausencia de normas específicas en la legislación patria se deben regir por los preceptos estipulados en los artículos 189 y siguientes ejusdem.

Partiendo de todas las premisas anteriores, es innegable la obligación que tiene el patrono sobre la gente de mar, bien sea desde el punto de vista económico, social, de seguridad, entre otros, todo ello deriva de lo especial que resulta ser el trabajo de mar. En este sentido, uno de los principales riesgos a los cuales se encuentran expuesto este grupo de trabajadores es a la pérdida del buque o naufragio, dicha situación reglada en el convenio objeto de estudio con la finalidad de asegurar que la gente de mar sea indemnizada ante tales supuestos. Por lo que se establece que dicha indemnización será el pago del salario por un lapso no mayor a dos meses a partir de la pérdida del buque o su naufragio.

En concordancia con lo anterior, plantea la LOTTT, en el artículo 264, los supuestos en caso de un siniestro del buque, en el cual se establece la obligación del patrono en primer lugar de repatriar a los trabajadores y a su vez de pagar el salario como indemnización hasta su llegada al país. Pero de igual manera plantea dicho artículo que ante la ocurrencia de tales supuestos y que los mismos se deban a causas imputables al patrono se considerará causa justificada de terminación de la relación laboral, siempre que el patrono no pueda ubicar a sus trabajadores en otro buque.

Uno de los puntos fundamentales ante una relación de trabajo, más allá de la remuneración o el pago de beneficios socioeconómicos lo  debe ser la seguridad social, en este sentido Govea & Bernardoni (2004), la define de la siguiente manera:

Se centra el objeto de la disciplina en la protección contra contingencias sociales, entendiendo por éstas aquellos eventos riesgosos o infortunios y normales o felices, que producen una pérdida o disminución de los ingresos habituales o generan gastos adicionales, provocando una necesidad económica al ser humano.

Ahora bien, el Convenio sobre Trabajo Marítimo (2006), plantea en su texto importantes preceptos sobre la seguridad social de la gente de mar, en el cual resaltan los siguientes coberturas: la atención médica, las prestaciones de enfermedad, las prestaciones de desempleo, las prestaciones de vejez, las prestaciones por lesiones profesionales, las prestaciones familiares, las prestaciones de maternidad, las prestaciones de invalidez, y las prestaciones de supervivencia.

Es importante mencionar que en relación a la legislación venezolana y específicamente la LOTTT, no hace alusión a ningún artículo en específico sobre la seguridad social de la gente de mar. Pero si resulta innegable que desde los preceptos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) y las diferentes leyes especiales en la materia, se les garantiza a todos los trabajadores el acceso a un sistema de seguridad social, en el cual tienen la posibilidad de cubrir sus contingencias.

Conclusiones

A lo largo de la presente investigación se ha podido determinar que la actividad marítima resulta compleja, tanto desde el punto de vista comercial, como laboral. El Derecho Marítimo viene a regular las relaciones económicas entre particulares, que tienen como principal objetivo tener un intercambio comercial que les permita sacar provecho a ambas partes. Por su parte el Derecho del Trabajo, es creado con la necesidad de regular la explotación del hombre por parte de un patrón que busca por medio de una determinada actividad tener un fin lucrativo. Por ello ambas disciplinas jurídicas se fusionan a la hora de regular las relaciones laborales que unen a un armador con una tripulación.

La Organización Internacional del Trabajo, siempre cumpliendo con su función de proteger al mal llamado débil jurídico ha creado por medio de constantes reuniones con distintos grupos que tienen como principal actividad la explotación de la actividad marítima el Convenio de Trabajo Marítimo (2006), el cual establece reglas que sirven de parámetros a los países que lo han suscrito en relación a las condiciones mínimas de trabajo que debe tener la gente de mar.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como norma fundamental encargada de reglar sobre los principales preceptos que servirán de fundamento a otras leyes y por ende a reglar las situaciones en las cuales se vean involucrados los particulares. En este sentido, la misma ha establecido los parámetros bajo los cuales se deben desarrollar leyes especiales como la del trabajo y seguridad social.

Resulta preocupante que el precitado convenio sea del año 2006 y que en la actualidad, para la fecha de investigación del presente trabajo Venezuela no haya suscrito y ratificado el mismo, lo que ocasiona una mora de más de 5 años sobre tal supuesto. Sin embargo en el año 2012, con la promulgación de la novedosa Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, se ha dedicado un segmento al trabajo en la navegación marítima en el cual se consagran derechos y obligaciones que sirven de parámetro ante tal actividad.

Venezuela por su posición global se encuentra privilegiada ante el desarrollo del comercio marítimo, a pesar de ser un país cuya riqueza se centra en el rentismo petrolero, la navegación marítima y por ende la economía de puertos ocupa un gran renglón, por lo que resulta una gran paradoja que no se encuentre con una legislación especial que regule las actividades desarrolladas por la gente de mar. Ahora bien, la LOTTT como ya se dijo, resulta ser breve en cuanto a las condiciones laborales de los marinos, pero ordena la promulgación de una ley especial que regulará todas las condiciones laborales con una amplia discusión de todas las partes intervinientes, pero muy especialmente los trabajadores.

Partiendo de los supuestos anteriores, resulta poderosamente preocupante como solo dos países del continente americano han ratificado el Convenio de Trabajo Marítimo (2006), siendo Nicaragua y Panamá, ambos con grandes proyectos en relación a la navegación marítima. Sería de gran ayuda para Venezuela suscribir y ratificar tal convenio, en un primer lugar mejorarían las condiciones socioeconómicas de la gente de mar, aunado a ello haría a Venezuela más competitiva a nivel mundial al mejorar tales condiciones laborales de este determinado grupo de trabajadores, pudiendo captar grandes manos de obra extranjera y por supuesto mantener a la mano de obra nacional y evitar la fuga de la misma.

Autor: Abg. M. sc. William Romero

Tw: @william_romerof

Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín (URBE)

williamromerof@gmail.com

Bibliografía

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (2000). Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Caracas. Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 5.453.

Álvarez, T (2011). Derecho Marítimo. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas.

Caldera, R. (1960). Derecho del Trabajo. Editorial El Ateneo. Buenos Aires.

Convenio Sobre Trabajo Marítimo 2006. Organización Internacional del Trabajo [Documento en línea] Disponible en http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@normes/documents/normativeinstrument/wcms_090302.pdf Consultado en septiembre 2014

Govea & Bernardoni (2004). Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Editorial La Semana Jurídica. Caracas.

Guzmán, R. (1995). Nueva Didáctica del Derecho del Trabajo. Caracas. Venezuela.

Presidencia de la República. Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (2012). Gaceta Oficial Extraordinaria No. 6.076.

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