LA DESTRUCCIÓN DEL DERECHO PENAL LIBERAL O DE GARANTÍAS

Publicado: marzo 16, 2016 en INFORMACIÓN VARIADA
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Los PENALISTAS liberales de la primera mitad del siglo XIX trataron de construir un derecho penal de acto, como correspondía a su visión del mundo. Establecida la burguesía en el poder en la segunda mitad del siglo pasado, comenzó una tarea de verdadera destrucción del derecho penal liberal’ que alcanzó su máxima expresión autoritaria con el peligrosismo, penetrando en este siglo con esta versión y con la variante espiritualizada del tipo de autor (Tätertyp) y de la culpabilidad del autor {Täterschuld).

Por debajo de todos los debates y matices que oscurecen la visión de fondo, las múltiples y contradictorias teorías que se mueven vertiginosamente no hacen más que enturbiar las aguas y ocultar un profundo Talweg o cauce divisorio de aguas profundas, que separa al derecho penal liberal, garantista o de acto, del derecho penal autoritario, ilimitado o de autor.

Las dos concepciones básicas que se enfrentan corresponden a dos diferentes concepciones de la sociedad, del estado y del poder punitivo. El derecho penal liberal concibe una sociedad de hombres que eligen su vida, que existen y a los que se les prohíben ciertos actos, cuya realización es la única que justifica el ejercicio del poder punitivo en la estricta medida de la imputación objetiva y subjetiva del acto.

Las distintas versiones del derecho penal autoritario conciben a la sociedad como una estructura de hombres que sólo pueden elegir su vida —existir— dentro del marco de las opciones que les permite una super-opción que es de carácter social y a los que se les prohiben todas las demás formas de vida o elecciones existenciales, siendo los actos prohibidos meros síntomas de estas elecciones o formas de vivir, de existir o de ser prohibidas.

En cuanto a la justificación del derecho penal autoritario, ha habido dos grandes vías racionalizadoras: una que corre por cuenta del positivismo evolucionista (Spencer, Darwin, Haeckel, Moleschott, Lombroso y Ferri), en tanto que la otra lo hace por la de una «deglución penal» muy particular de elementos de la ética aristotélica. Por vía del positivismo se inventa el estado peligroso y por la aristotélica un estado de pecado penal. El positivismo realizó su labor de destrucción del derecho penal liberal reemplazando a la culpabilidad por la peligrosidad, en tanto que el espiritualismo la reemplazó por el reproche a una vida o existencia prohibida. Para cualquiera de ambos la prohibición se degradó a síntoma de un estado, de modo que su individualización estricta perdió importancia, dado que lo prioritario era el estado (depeligro o de pecado). En el plano procesal, la relativización de la importancia de la precisión individualizadora del hecho llevó a la necesaria relativización del principio acusatorio, con su delimitación clara del objeto procesal y, por ende, fomentó un fortalecimiento del principio inquisitorio, o sea, que fue propicio al retroceso del proceso penal garantizador, con nítida división de las tres funciones, y al avancede la concentración de estas funciones en un único órgano estatal.

Hacia un realismo jurídico penal marginal. Eugenio Raúll Zaffaroni. Monte Avila Editores Latinoamericana. 1 Edición Pag 89- 90. Venezuela

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