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El jurista alemán Von Weber en su obra “Para la estructuración del sistema del derecho Penal”. Este autor, juzgo insatisfactoriamente la concepción normativa de la culpabilidad planteada por FRANK, FREUDENTHAL Y GOLDSCHMIDT; esta insatisfacción se debía al maridaje de factores psicológicos y normativos, sin diferenciación, que aparecían en la concepción psicológica-normativa.

Para Weber no se le puede considerar finalista en estricto sentido de la palabra (Según Zaffaroni); esto es según Welzel, porque parte de la base de que el concepto de acción debe deducirse del análisis concreto del derecho vigente, lo cual difiere del concepto finalista que sostiene un concepto ontológico de acción: el concepto de acción del derecho penal es idéntico al concepto de acción de la esfera ontológica y a este concepto se debe sujetar el legislador. En otras palabras, no hay diferencia entre el concepto ontológico y el concepto jurídico de acción. Sin embargo, sus ideas constituyeron un hito en el proceso de desarrollo dogmático que condujo a la teoría finalista.

En este contexto Weber rechaza la separación clásica de lo objetivo en el tipo y lo subjetivo en la culpabilidad sostiene, por el contrario, una concepción compleja del tipo. Es más, rechaza la ubicación del dolo en el ámbito de la culpabilidad y lo ubica en el tipo.

Sostiene que es preciso comprender los conceptos de deber y poder. Aquél se refiere a la antijuricidad, éste a la culpabilidad queda materialmente definida en el principio de poder.

De manera que en el ámbito de la antijuricidad se afirma que los bienes jurídicos deben ser respetados y tal afirmación se hace sobre valoraciones del legislador, quien no condiciona tal juicio de dañosidad a especiales condiciones de un sujeto (Imputabilidad) o de sus particulares creencias al momento del hecho (quien obra creyendo que lo hace ajustado a derecho sin estarlo en realidad, no obra justamente sino ajustadamente).

Creo que para hablar de culpabilidad en un caso dado previamente se tiene que constatar la antijuricidad. Ahora bien: Sobre la base de la existencia de ésta, se le hace al sujeto un reproche porque habiéndose podido ajustar a la norma, no lo hizo. Osea que la culpabilidad se da cuando el realizador del daño está en situación de no haberlo hecho.

Es de aclararse en relación con la conducta del sujeto se pueden hacer dos juicios:

  • En el ámbito de la antijuricidad se le dice al sujeto “Tú debiste haber obrado y no obraste”; ó, “Tú no debiste obrar y obraste”.
  • En el de la culpabilidad se le dice al sujeto “Tu pudiste haber obrado y no obraste” (Omisión); ó, “Tu pudiste no obrar y obraste” (Acción)

Podemos observar, que se trata de un esfuerzo por excluir de la culpabilidad los elementos psicológicos e irla perfilando como mera reprochabilidad.

Se puede deducir que los conceptos de deber y poder los utiliza Weber también en el análisis de la culpa, lo cual señala para la teoría finalista derroteros transcendentales, en la concepción de que el delito culposo se pone el acento sobre todo en el desvalor de la acción (el sujeto no se ha ajustado al deber de observación del cuidado necesario en el trafico social) y no en el resultado, como lo hacía la doctrina tradicional; también en el delito culposo se preguntaría, en el ámbito de la antijuricidad, si el sujeto se ajustó o no al cuidado exigido; en la culpabilidad se preguntaría si pudo o no observar el cuidado. (más…)

No toda acción típica y antijurídica es un delito, para ello es necesario que sea atribuida a una voluntad dirigida a la comisión del hecho; esta relación subjetiva con el resultado, es la culpabilidad, lo cual implica que, para atribuir al agente, su responsabilidad debe tener conocimiento que comete un delito con la intención de llevarlo a cabo. De ello se deduce que, sólo la culpabilidad que corresponde a cada delito-tipo, es la que rige su faz subjetiva y es la requerida para su punición (Beling).

Con esta noción, el psicologismo define la culpabilidad como autoría moral de un delito que luego puede asumir dos formas: dolo o culpa, en tanto que la imputabilidad se caracteriza como presupuesto de la culpabilidad en general y fundamento personal de la pena.

Al psicologismo se opuso, en el primer decenio del siglo XX, la teoría normativa de la culpabilidad que fuera propiciada por Franken Alemania. Según esta tesis, la culpabilidad consiste, no sólo en la relación interna entre el autor y el resultado, sino en:

  1. a) la normalidad espiritual del autor,
  2. b) la relación psíquica entre el autor y el hecho o la posibilidad de tal (dolo o culpa);
  3. c) el estado normal de las circunstancias bajo las cuales actúa el autor.

Para Frank la culpabilidad jurídico penal no es una situación psicológica, sino una situación práctica valorizada normativamente. En una palabra, culpabilidad es irreprochabilidad.

En procura de trascender las concepciones puramente jurídicas dela culpabilidad, ciertos autores dirigieron sus indagaciones a la personalidad del autor. “En la vida —escribió Heinitz— se responde por lo que se es, sin consideraciones, porque diferentes razones esto se ha producido” (Roxin, Política criminal y estructura del delito, pág. 128).

Esta tesis construye la culpabilidad con arreglo a la personalidad del autor y tiene adeptos entre aquellos que hacen de la responsabilidad jurídica, una cuestión basada en la “manera de ser” del sujeto y sus especiales inclinaciones psíquicas. Sauer adopta un punto de vista cercano a esta orientación, habla así de una “culpabilidad crónica de tendencia, de inclinación, de dirección de la voluntad o de actitud de vida”, aunque rechaza la mera culpabilidad del carácter porque “las potencias solas no bastan y a ellas deben añadirse aún las tendencias (activas), (Sauer, Derecho Penal, pág. 235).

El desarrollo de Sauer lo acerca a las fórmulas de peligrosidad o capacidad criminal del primer positivismo italiano y, como en otras nociones basadas en las características psíquicas del autor, sus conclusiones tienen cabida en órbita de la consideración criminológica del delito con base preferentemente biológica y ambiental, pero no conforman una dirección aprovechable en el sentido del derecho positivo que requiere los soportes del tipo y la antijuridicidad para trazar los perfiles de la teoría de la culpabilidad.

Para el finalismo, el objeto del juicio de culpabilidad, es la voluntad de acción antijurídica que, es reprochable en la medida en que el autor podía tener conciencia de la antijuridicidad de la acción y ella podía convertirse en contramotivo determinante del sentido (Welzel, Derecho Penal Alemán, pág. 195).

La culpabilidad es, entonces, consecuencia de la capacidad de motivarse por el derecho que impone determinada prohibición. Cuando, conociendo esa prohibición emanada del derecho penal y pudiendo actuar, libremente, el agente no se motiva por aquella, actúa de manera culpable.

De una manera próxima al finalismo y al concepto funcional dela culpabilidad de Jacobs, sostiene Roxin, que el sujeto actúa culpablemente cuando realiza un injusto jurídico penal pese a que (todavía),le podía alcanzar el efecto de llamada de atención de la norma, en la situación concreta, y poseía una capacidad suficiente de autocontrol de modo que, le era psíquicamente accesible la conducta conforme a derecho, en una palabra, que la culpabilidad es una actuación injusta pese a la existencia de asequibilidad normativa (Roxin, Derecho Penal, t. 1, pág. 792 y 807).

Para esta dirección doctrinaria, la culpabilidad es el comportamiento contrario a la norma, pese a que el sujeto pudo decidirse a obedecerla. Roxin apoya el concepto sobre la consideración de la norma como parámetro del juicio de reproche y con ello, introduce un elemento que esfuma su caracterización estrictamente psicológica, determinante de su ubicación como supuesto subjetivo del delito.

Cuando el agente actúa voluntariamente, tiene conciencia de la dirección de su conducta y del proceso que se desarrolla desde el inicio hasta la culminación del hecho. La culpabilidad será así “conciencia del propio hacer”, es decir, actitud subjetiva del autor en dirección al fin como resultado querido, a lo que debe agregarse el sentido del acto: el sujeto sabe que va a cometer un hurto o una falsificación, conoce que el hecho es un delito, pero no se dice: voy a actuar aunque tal norma me lo prohíba, porque ese sería convertirlo en un jurista, aunque también advierta que ese hecho es un ilícito en tanto en toda “conciencia de acto” existe una intuición axiológica que acompaña la percepción de la finalidad (todo hacer supone una valoración que “colorea”, por así decirlo, la intención, ejemplo, lo útil, lo peligroso, lo bueno o lo malo, lo lícito o lo ilícito), pero tal cosa no representa una referencia especial a la norma jurídica como inducción motivadora. Mezger destaca este concepto, al referirse a la culpabilidad dolosa: “el conocimiento que el dolo exige (el llamado elemento intelectual del dolo) es conocimiento de los hechos y conocimiento de la significación de esos hechos” (Mezger, Tratado, t. 2, pág. 92).

Es precisamente, en el examen del dolo, donde estas cuestiones se verifican con mayor precisión. (más…)

En nuestros comienzos del estudio del Derecho Penal, siempre nos enseñaron que existen unas teorías y unos esquemas que fundamentan la estructura general del delito o esquema del delito, hemos estudiado las Escuelas Italianas Penales (Carrara, Rocco, Carminagni, Ferri…), para luego pasar a dar un salto a la Dogmática Penal radicándonos en los Esquemas Penales Alemanes, nos encontramos frente a las teorías Causalistas (Liszt, Beling, Mezger…), para luego pasar como ultima estructura de estudio a la famosa  Teoría Finalista de desarrollo ontológico, donde nos expresa que “la acción humana va encaminada en el contenido de la voluntad de un ser al ejercicio de una actividad final”; y nos han dicho además de todo esto que el creador y padre del finalismo fue el profesor HANS WELZEL.

Sí nos detenemos aqui podemos observar que todo va muy llanamente bien, los profesores del Derecho Penal nos han hecho ver que WELZEL fue el creador y padre de la teoría finalista, si bien es cierto que los temas o teorías no comienzan por sí sola, sino por escombros o residuos que son recogidos de otras teorías para después ser desarrolladas.

Ahora, les tengo una noticia espero que no se defrauden, no es cierto que WELZEL no ha sido del todo el creador de la Teoría Finalista de la acción, y lo digo ciertamente ya que este maestro fungido bajo los conocimientos de las Universidades Alemanes, especialmente en la ¨Escuela de Bonn¨ (Bonnerschule) donde en los últimos años regento la cátedra de Derecho Penal y Filosofía del Derecho, fue aquí donde tuvo su mayor auge en el campo de la materia.

De aqui se han destacado excelentes alumnos y obtenido excelentes profesores del Derecho Penal donde son destacados en el mundo entero hoy en día  como lo son: GUNTHER JAKOBS, ARMIN KAUFMANN, ROBERT VON HIPPEL, GÜNTHER STRATENWERTH , ALEXANDER GRAF ZU DOHNA , JUAN BUSTOS RAMIREZ, MARCELO SANCINETTI, ROBERTO BERGALLI, MIGUEL POLAINO NAVARRETE, MANUEL CANCIO MELIA, JULIO MAIER; de talla nacional tales como: NODIER AGUDELO, JORGE PERDOMO TORRES, CLAUDIA LOPEZ DIAZ, ALFONSO GOMEZ MENDEZ, EDUARDO MONTEALEGRE LYNETT entre otros.

HELMUTH VON WEBER, destacado alemán que estructuro la teoría del sistema penal, bien como nos expresa NODIER AGUDELO. WEBER no se le puede considerar finalista en el buen sentido de la palabra, ya que el concepto de acción es tomado como análisis del derecho vigente y no del concepto ontológico de acción (estructuras lógico-objetivas), se destaco más bien por rechazar el dolo en sede de la culpabilidad y por haberle ubicado en el tipo, rechaza que lo objetivo sea la tipicidad y la culpabilidad este en el tipo, de allí que comience la creación de la teoría finalista

Si bien nos comenta AGUDELO, sobre el concepto de deber y poder, donde deber es la antijuridicidad (los bienes deben ser respetados, y se ajusta o no al cuidado) y el poder la culpabilidad (si pudo observar o no el cuidado), véase bien que se hace un reproche al sujeto porque pudiendo el sujeto ajustarse al derecho no lo hizo, se le formulaba tu debiste haber obrado y no lo hiciste, tu no debiste hacerlo y obraste, tu no pudiste haber obrado y no obraste (omisión), tu pudiste no obrado y obraste (acción), si se mira bien se trata de excluir la culpabilidad de los elementos psicológicos para perfilarse como mero juicio de reprochabilidad, figura que sería tomada posteriormente en el Finalismo.

Este fue un escaño de cómo se había venido originado la Teoría Finalista de Acción con WEBER, después de este inicio se da un fundamento y un desarrollo de la Teoría Finalista, donde precisamente fue el profesor WELZEL, por la cual remplazó, a donde ya se había jubilado el profesor que regentaba la cátedra  y estoy hablando precisamente de ALEXANDER GRAF ZU DOHNA  quien tomo, cimento, y le dio un impulso a esta teoría que había comenzado con WEBER, así el mismo WELZEL no lo haya reconocido incialmente y también el de haberse tratado al profesor GRAF ZU DOHNA de exponer teoría valorativista (causalistas) o de la teoría dominante de la época.

GRAF ZU DOHNA prohijó una teoría normativa de la culpabilidad y no aceptaba la teoría psicológica propio de la teoría causalista , acepto la existencia del tipo objetivo y del tipo subjetivo (separadamente), destaco el objeto de la valoración y la valoración del objeto, y describía que la antijuridicidad y la culpabilidad estaba referida a la tipicidad.

Se fundamentaba en que hay veces en que existe el dolo, sin haber culpabilidad, esto era un exabrupto para teoría causalista, porque precisamente el dolo se situaba en la culpabilidad, por lo que si existía dolo existía también culpabilidad y es el lado subjetivo es el que destaca si hay dolo o no y la culpabilidad se redujo a mero juicio de reproche (lo dejo vació , respondían los críticos.

Si la culpabilidad es la valoración del dolo y el dolo es lo avalorado (objeto de esa valoración que la hace la culpabilidad al dolo, por lo tanto por esto no puede esta en el mismo plano que la valoración y de lo avalorado), es un antinomia admitir esto bien como expresa BUSTOS RAMIREZ, en el texto de AGUDELO que recomiendo leer (. Agudelo Betancur, Nodier (2007). Curso de derecho penal: esquemas del delito. Bogotá: Temis), por eso es sacado de la culpabilidad por que es precisamente avalorado, por eso WELZEL llama al dolo posteriormente dolo avalorado con sede en la tipicidad. .

Lo que pasa ulteriormente fue que GRAF ZU DOHNA estructura toda la teoría del delito, diferencia cada una de las etapas anotadas, pero lo que no pudo desarrollar, es ese dolo avalorado y lo ubica en el injusto, sin decir ¿por qué?, sin tener un argumento positivo, esto fue lo que aprovecho WELZEL al esperar solo argumentos negativos del dolo con sede en la culpabilidad por parte del conde de GRAF ZU DOHNA, por lo cual aprovecha ¨su cuarto de hora¨ para ubicarlo el dolo con sede en la tipicidad, y se deja el mero juicio de reproche en la culpabilidad y no con nexos psicológicos, así WELZEL completo en cierto modo lo que había hecho HELMUTH VON WEBER, y lo que había creado e iniciado GRAF ZU DOHNA.

WELZEL sin duda alguna, le debemos mucho en torno al desarrollo de esta teoría que hoy conocemos en la estructura de la teoría del delito, de hecho es uno de los penalistas mas grande de la historia, así lo demostró toda su vida, lo podemos ver con sus textos que presentó para publicarse, completando así toda una teoría finalista de acción, que le sirvió de base para reglamentar cada una de las categorías dogmáticas que conocemos como tal hoy en día tales como el concepto de acción, la tipicidad y la antijuridicidad el injusto penal ¨injusto personal¨, el concepto de injusto en el delito doloso y culposo, la posición de la culpabilidad para la estructura del delito, el libre albedrío  la imputabilidad, elementos de la reprochabilidad entre otros.

Por lo que no es cierto decir o expresar que WELZEL fue el creador de la teoría finalista, sino simplemente el desarrollador de una teoría creada e iniciada por WEBER y GRAF ZU DOHNA pero que en ultimas WELZEL sería bautizado como el padre de la teoría por sus grandes aportes.

 

La comprensión de que el elemento específico de la culpabilidad radica en la “reprochabilidad”, es el resultado de un largo proceso de evolución. Al comienzo de la moderna dogmática se muestra la separación en “externo” e “interno”, “objetivo” y “subjetivo”.

Mientras que todo lo objetivo-externo fue asignado a la antijuricidad, debía pertenecer todo lo subjetivo-interno a la culpabilidad; culpabilidad debía ser “la relación psíquica del autor con el resultado”. Ya antes que en la antijuricidad, se manifestó aquí la irrealizabilidad de la separación en externo e interno. ¿En qué, pues, debía consistir la relación psíquica del autor con el resultado en la culpa inconciente? La culpa inconciente fue el primer escollo con el que chocó el concepto psicológico de la culpabilidad.

La tentativa de RADBRUCH de desarrollar una culpa puramente psicológica, fracasó. KOHLRAUSCH en cambio, creía tener que sacar de ello la conclusión de que la culpa no es en absoluto ninguna forma de culpabilidad, ya que falta en ella la relación psíquica del autor con el resultado. Con ambas conclusiones erróneas, se manifestó la insostenibilidad de un concepto psicológico de la culpabilidad.

FRANK dio el primer paso para la comprensión del carácter normativo de la culpabilidad; le siguieron pronto GOLDSCHMIDT y FREUDENTHAL, y las teorías reinantes.

Pero todavía faltaba la aclaración de la relación de la reprochabilidad con la “relación psíquica del autor con el resultado”, todavía se arrastró, al menos en el dolo, “la relación psíquica” como elemento esencial en el concepto de la culpabilidad.

Fue DOHNA quien dio el paso decisivo “para el conocimiento de que en el juicio de culpabilidad, exactamente igual que en el establecimiento de la antijuricidad, tenemos que ver con el resultado de una valoración”, y separó nítidamente entre valoración (reprochabilidad) y objeto de la valoración (dolo), y limitó el concepto de la culpabilidad a la valoración del objeto.

Siguiendo la sugerencia de DOHNA, la teoría de la acción finalista asigna al dolo, que se ha hecho apátrida en DOHNA, su lugar adecuado en la acción típica. La teoría de lo injusto se llena así cada vez más, de elementos psíquicos, que en su origen fueron asignados erróneamente a la teoría de la culpabilidad: primero con los elementos subjetivos de lo injusto, luego con la voluntad de acción. En cambio, la teoría de la culpabilidad elimina los elementos subjetivos-psíquicos y retiene solamente el elemento normativo de la reprochabilidad. En este proceso, ninguno de los elementos anteriores se ha perdido, pero cada uno pasa a ocupar su lugar más adecuado, sobre la base de la comprensión de la estructura finalista de la acción, con lo cual nos capacitamos para las soluciones correctas, en los problemas de la participación, de la culpabilidad, de lo injusto, de la lesión de diligencia, del error de prohibición, etc. Por lo tanto, las objeciones contra la teoría de la acción finalista de la “subjetivación de lo injusto” o del “vaciamiento del concepto de culpabilidad, son completamente infundadas, Con el traslado del dolo a lo injusto, no se sustrae del tipo de lo injusto ni la menor característica objetiva, y el objeto de la valoración de la culpabilidad no se reduce ni en el menor de los problemas, pero el contenido completo de la acción típica y el carácter verdadero de la culpabilidad, sólo ahora son destacados claramente. Por eso, la teoría de la acción finalista no tiene nada que ver con una determinación puramente subjetiva de lo injusto, como últimamente lo ha sostenido GERMANN, sino que conduce, al destacar la función objetiva de la voluntad en numerosos lugares, a una mayor objetivación del derecho penal. (más…)

Se plantea a diario ciertas situaciones jurídicas vinculadas al tema de las aseguradoras, contratos de pólizas de seguro, riesgos, pagos de indemnización por accidentes o siniestros, pagos de coberturas u otros. Lo importante a destacar es la correcta selección de la empresa de seguro, la cobertura de la póliza y conocer la Ley al respecto.

El contrato de seguro en Venezuela, así como el manejo de las pólizas, coberturas, siniestros, pagos de indemnización por accidentes de tránsito o aéreos, demandas por daños y perjuicios sufridos por el asegurado, exigen ser revisados por abogados especialistas o expertos en la materia.

En primer orden, la persona asegurada debe saber que el Tribunal Supremo de Justicia en reiteradas sentencias ha señalado que existe una manera detallada de cómo hay que rechazar los pagos de la indemnización de los siniestros por parte de las empresas aseguradoras. En igual sentido, la renovación de la póliza de seguro no constituye un nuevo contrato, no implica la emisión de una nueva póliza, por lo que la aseguradora no puede cobrar al asegurado cargo alguno por concepto de gastos administrativos o de emisión.

La demanda por cobro de bolívares contra la compañía de seguros es la vía correcta en Venezuela para obtener el pago o resarcimiento por los perjuicios padecidos por el asegurado. La demanda judicial contra la aseguradora debe ser incoada en fecha oportuna para evitar la caducidad o pérdida de los derechos. Muchas veces ocurre que el asegurado deja de percibir la indemnización monetaria que le corresponde conforme a la ley debido a la tardanza o negligencia incurrida en hacer valer su reclamo. Se trata de una acción ante los tribunales cuya prueba fundamental no sólo es la póliza o el contrato de seguro suscrito entre las partes, sino también las que logre obtener la víctima en atención a los hechos concretos. Es relevante precisar algunas circunstancias hechas valer en segunda opinión legal emitidas en auditoría por quien suscribe: la indemnización de daños peticionada en demanda ante el Juez sobre accidentes laborales, en buques, naves y aeronaves, y por incendios en casas o apartamentos.

Otro aspecto que genera conflictos entre el asegurado y la aseguradora es cuando esta se niega a indemnizar o pagar los daños y perjuicios del siniestro. La empresa de seguros alegará en su defensa que no está obligada a reconocer la indemnización por cuanto hubo culpa o negligencia de la víctima o asegurado. ¿Qué puede hacer el beneficiario de la póliza en ese caso? La respuesta es el juicio por incumplimiento de contrato de seguro seguido en contra de la compañía o empresa aseguradora intentado por el beneficiario de la póliza o demandante. La demanda por incumplimiento del contrato de seguro exige alta pericia profesional.

La esencia del dolo

Toda acción consciente es llevada por la decisión de acción, es decir, por la conciencia de lo que se quiere -el elemento intelectual-, y la decisión de querer realizarlo -el elemento volitivo-. Ambos elementos juntos, como factores creadores de una acción real Constituyen el dolo. La acción objetiva es la ejecución finalista del dolo. Esta ejecución puede quedar detenida en su estadio inicial: en la tentativa; aquí el dolo va más allá de lo alcanzado. Cuando la decisión del hecho es ejecutada finalistamente hasta su terminación, estamos ante el hecho consumado. Aquí, todo el hecho, no es sólo dolosamente querido, sino también dolosamente realizado. El dolo es en toda su extensión, un elemento finalista de la acción.

El dolo, como mera decisión de un hecho, es penalmente irrelevante, ya que el derecho penal no puede.

Clases de dolo.

El dolo como voluntad de hecho significa, por tanto, voluntad de concreción. “Querer” no quiere decir, en  derecho penal, querer “tener” o “alcanzar” (en el sentido de lo aspirado), sino querer “concretar”. Quien incendia su casa para obtener la suma del seguro, solamente quiere “tener” el dinero. La destrucción de la casa, como medio necesario, quizá la lamenta mucho; lo mismo que la destrucción del mobiliario o, eventualmente, la muerte de una habitante paralítica, de la cual sabe que ha de perder la vida en el incendio. Y, sin embargo, ha querido concretar la destrucción de la casa, la destrucción del mobiliario y la muerte de la mujer.

En el complejo total que debe realizar el autor para alcanzar su meta, las más de las veces es aspirada solamente una parte, precisamente la meta. Lo demás debe realizarlo como circunstancia acompañante necesaria: también esto está sujeto a la voluntad de concreción. Por ello el dolo del hecho comprende a todo lo que se extiende la voluntad de concreción, es decir, no solamente la meta aspirada, sino también los medios necesarios y las consecuencias secundarias.

Tradicionalmente se distingue:

  1. a) El dolo directo (dolus directus). Comprende todo lo que, el autor previó como consecuencia necesaria de su hacer, indiferentemente de si fue deseado o no deseado por él.
  2. b) El llamado dolo condicionado (dolus eventualis). El nombre conduce a errores: no se trata de una voluntad de hecho eventual (condicionada) sino de una voluntad no condicionada para el hecho, que se extiende a cosas que posiblemente (eventualmente) se producirán.

El querer condicionado, es decir, indeciso en absoluto, no es todavía ningún dolo.

Si el autor sabe, en el ejemplo antes mencionado del incendio, que la mujer perderá la vida con seguridad, entonces actúa con dolo directo (con voluntad de concreción de consecuencias secundarias que se producen con seguridad). Si sólo lo cree posible, pero quiere realizar el incendio también en ese caso, obra con dolus euentualis (la voluntad de concreción de consecuencias posibles), es decir, quiere el hecho incondicionalmente, aun cuando tengan que presentarse ciertas consecuencias secundarias punibles con ello se distingue el dolus eventualis de la culpa conciente.

En el dolus eventualis, el autor quiere el hecho incondicionalmente, también para el caso de que se presenten como posibles consecuencias penales secundarias.

En la culpa consciente actúa en la esperanza de que evitará la consecuencia criminal representada como posible, o sea, como si la circunstancia representada como posible no existiera. Aquí falta la voluntad incondicional de concreción del hecho, que abarca también las posibles consecuencias típicas secundarias. Para la cuestión de la prueba, extraordinariamente difícil en estos casos, presta buenos servicios la llamada segunda fórmula de FRANK: se debe suponer la voluntad incondicional del hecho, si para la formación de voluntad del autor fue indiferente que se representara la consecuencia antijurídica como segura o solamente como posible; con otras palabras, el autor se dijo: “sea así o de otro modo, llegue a ser así o de otro modo. Ejemplo: un peón ha causado un incendio, porque entró en un galpón de heno con un cigarro encendido, por lo que fue consciente de su acción. Si él había confiado en que no se originara ningún incendio, entonces actuó (conscientemente) culposamente. En cambio, si estaba conforme con la consecuencia posible (p. ej., porque se había peleado con el patrón), entonces habría acarreado el incendio con dolus eventualis. Hay que tener presente siempre, que puede existir dolus eventualis solamente cuando el autor fue realmente conciente de las consecuencias posibles. Si no ha pensado en absoluto en ellas, habiéndolas podido conocer, actúa solamente (inconcientemente) culposamente, pero nunca con dolus eventuales.

La opinión aquí defendida -teoría del asentimiento es la seguida por la jurisprudencia y la literatura, sobre la base de la voluntad de concreción. En oposición a ella, la llamada teoría de las probabilidades distingue el dolus eventualis de la culpa consciente a través del mayor número de probabilidades de producción del resultado, representado por el autor. Por eso debe suponer, en el ejemplo anterior, en todos los casos, dolo, a consecuencia del alto grado de probabilidad consciente del autor.

En contra de esa opinión debe señalarse que descuida el elemento volitivo del dolo, en favor del intelectual. Ciertamente, la magnitud de la probabilidad de la producción del resultado, que el autor calculó, puede ser uno de los indicios de que había tomado de “yapa” el resultado posible.

Según ello se resuelve el caso de LACMANN de, la señorita del puesto de tiro al blanco: por una apuesta, h quiere sacar de un tiro una esfera de vidrio de la mano de la señorita y pega en la mano. Si el autor creía evitar el resultado por su puntería, entonces actuó culposamente; en cambio, si lo dejó librado a su suerte, es decir, a la casualidad, actuó dolosamente, pues él quiso el hecho (el tiro) incondicionalmente, también si el resultado había de llegar a ser otro que el deseado por él.

Donde la ley pena un actuar “doloso”, a secas, el dolo comprende también el dolus eventualis. A diferencia de ello, la exigencia de un actuar “contra su mejor saber” (wider besseres Wissen), exige un conocimiento positivo del autor; por tanto, dolo, con exclusión del dolus eventuales. En cambio, la ley emplea el término “a sabiendas” en diversos sentidos. En leyes más antiguas (más o menos hasta 1925) significa, las más de las veces, “doloso”, con inclusión del dolus eventualis; en las leyes recientes, en cambio, significa solamente el dolo directo.

c) Ningún dolus subsequens. Como el dolo es el elemento final de la acción, debe existir en el momento de la comisión del hecho; no existe un dolo posterior (dolus subsequens). (más…)

LA CULPABILIDAD

Publicado: octubre 19, 2012 en DERECHO PENAL
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Teoría General de la culpabilidad. El dolo y la culpa. El juicio de la culpabilidad y sus elementos.

En el curso anterior aprendimos que: El delito es un acto, que dicho acto debe ser típico, porque debía estar tipificado en la Ley Penal, también, el acto, debe ser antijurídico, imputable a una persona, la cual debe llevarse a un juicio de culpabilidad, y, de ser hallado culpable, tendrá una sanción o pena.

LA CULPABILIDAD:

¿Qué es la culpabilidad?

La culpabilidad conforma el conjunto de condiciones que se le pueden señalar a una persona y que se tienen que demostrar a través de un juicio para saber si la persona es responsable de lo que se le señala. La culpabilidad, está dada, por el conjunto de presupuestos (que son presupuestos de hecho) que viene siendo el hecho que se le señala a la persona.

Por ejemplo: Cuando señalamos que el día 13 de febrero del año 2005, un ciudadano “X”, siendo aproximadamente las “J” horas de la mañana, llegó al sitio denominado C.C. Plaza Mayor, encontró un carro, comenzó a desvalijarlo (se señalan todas las características del hecho), y funcionarios policiales lo detienen y lo ponen a la orden de la Fiscalía: ¿Eso será suficiente para señalar que la persona es culpable? ¿Qué se ha dado allí? Allí, lo que hemos dado es un conjunto de presupuestos, pero todavía no podemos decir que la persona es culpable, sino que hay un presunto responsable del hecho, y eso es lo que se debe demostrar.

Otro caso: Si el ciudadano Julio González, le de un tiro a otra persona, la lleva, la trae, la enterró, etc; estos hechos, lo que refieren es un conjuntos de presupuestos; hay un presunto culpable, porque siempre habrá la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario en un juicio de reproche.

La Culpabilidad no es sólo el reproche, sino que debe estar sustentada sobre hechos concretos para que se pueda hablar de ese juicio de reproche. En esta parte, hablamos de una teoría general de la Culpabilidad, esas teorías, son las que van a recoger las formas como se presenta la culpabilidad. Hay quienes consideran que desde el punto de vista normativo, si la persona violó una norma, ya es responsable de ese acto cometido: ¿Por el hecho de qué una persona violé una norma, ya esto hace a ésta responsable directa para que tenga una responsabilidad penal?

Ejemplo: Juan mata a alguien, y por ese hecho de matar, automáticamente, la persona es culpada; ¿no deberá primero demostrarse la responsabilidad? recordemos los casos ya estudiados de legítima defensa, estado de necesidad o de las eximentes putativas, lo que, nos debe hacer recordar, que hay una serie de situaciones que en un momento determinado nos pueden llevar a señalar, si se está ante un delito o no; por eso, dichas teorías, trabajan sobre un elemento objetivo y otro subjetivo.

¿Qué es el dolo?

El dolo es la intención. Por eso, cuando se habla de dolo se habla de la intención de cometer un hecho punible. Hay un dolo intelectual y hay otro que es volitivo o emotivo. Si el dolo está representado por la intención, existen dos elementos que debe cumplir ese dolo:

  1. El elemento intelectual: Dado por la planificación, por parte del sujeto, del hecho y el otro elemento determinante, para que se de ese dolo:
  2. Es el elemento volitivo (la voluntad): Porque si la persona piensa ejecutar un hecho, pero, no ejecuta lo que piensa; no ha cometido delito; por lo tanto, el elemento intelectual, donde la persona piensa lo que va a hacer necesita que la persona manifieste la voluntad de cometerlo (lo cual tiene que ser voluntario).

El dolo tiene una serie de elementos que deben cumplirse, porque en la medida que los mismos se cumplan; se podría hablar de la culpabilidad de la persona.

¿Qué es el juicio de culpabilidad?

Es el acto, en el que se va a demostrar con todos los elementos que se poseen, que la persona, que presuntamente cometió el hecho, es culpable.

En el juicio, es donde se va a debatir si la persona es culpable o no: hasta que no exista el juicio, la persona será inocente. Por lo tanto, es en el juicio, donde se decide si la persona es culpable o es inocente. Si en el juicio la persona es encontrada culpable se le aplicará una pena; pero, si por el contrario, la persona es encontrada inocente, porque se demuestra que nada tuvo que ver con el hecho que se le imputa, será absuelta. Si la inocencia de la persona se demuestra durante la audiencia preliminar, y, se decide en ésta, que no hay elementos para llevar a la persona a juicio, habrá un sobreseimiento mientras que durante el juicio, la persona podrá ser condenada o absuelta (condenatoria o absolutoria), con la absolutoria termina el juicio; y ya no se podrá repetir otro juicio contra la persona por el mismo delito, lo que implica que la persona sólo podrá ser sancionada en el futuro por otro delito, pero no por el mismo.

Hay situaciones en las que debemos hablar de la exclusión de la responsabilidad penal, porque en el momento en que se efectúa el juicio puede presentarse la extinción de la responsabilidad penal, es decir, que la acción penal se puede extinguir a pesar de que la persona haya cometido el hecho punible.

Por ejemplo: En la antigua y derogada Ley Orgánica de salvaguarda del Patrimonio Público, en su Art. 102, se establecía: que a los 5 años los delitos de salvaguarda prescribían; lo que significaba, que la persona ha podido cometer el hecho punible, pero si se ha extendido por un lapso mayor al de la pena más la mitad venía la extinción: ¿Pero cuándo ocurre esa extinción? Si la persona a cometido el hecho punible por ejemplo en el año 1995; la extinción de la responsabilidad penal comienza a correr desde el momento en que la persona cesó en sus funciones dentro del cargo que ocupaba en la administración pública y desde ese momento allí tiene 5 años. Si el caso referido en el ejemplo, llegó al año 2005, aunque la persona no haya sido llevada a juicio, habrá una prescripción. Si por ejemplo, una persona está detenida por haber cometido un hecho punible y pasan dos años, lapso durante el cual no ha sido llevada a juicio, a dicha persona debe dársele una libertad condicionada (aunque este en la cárcel) para que llegue a juicio en libertad, lo cual es producto del recorrido que hace la persona desde que comete el hecho punible hasta que va a juicio.

La persona asiste a la audiencia preliminar como imputado, si va a juicio, lo hace en calidad de imputado y durante el juicio puede ser condenado o absuelto.

 ¿Qué es la culpa?

De acuerdo al Art. 61 del Código Penal nadie puede ser castigado como reo de un delito no habiendo tenido la intención de realizar el hecho que se le está imputando: Esa intención es el dolo; pero luego, dice el mismo artículo: “salvo que la ley se lo atribuya por su acción o por su omisión” Lo que nos estaría señalando la culpa, porque los delitos culposos son aquellos en que la persona no tiene ni la intención de matar ni de lesionar, pero sin embargo, mata o lesiona, lo cual hace por acción o por omisión. Esa culpa, puede darse de diferentes maneras, es por eso que hay diferentes clases de culpa.

La culpabilidad es el conjunto de condiciones que van a servir de presupuestos para atribuirle la responsabilidad a una persona y hacerle un juicio de reproche en un momento determinado.

El conjunto de presupuestos es lo que permite hacer el juicio de reproche. Ese conjunto de presupuestos está referido a los diferentes motivos y causas por las cuales se va a llevar a una persona al juicio de reproche. ¿Qué viene siendo la reprochabilidad? La reprochabilidad sería el momento de la acusación, de la imputación, que se le hace a la persona que ha cometido el hecho punible.

Elementos necesarios para llevar a la persona a un juicio de reproche.

El art. 62 del Código Penal, señala “que no es punible el que ejecuta el hecho hallándose dormido, en estado de enfermedad mental suficiente para privarlo de la libertad de sus actos y de su conciencia (…)”.

Tenemos que tener en cuenta las palabras libertad y conciencia.

Da la impresión que libertad y conciencia son dos términos totalmente diferentes. La libertad sería, la libertad personal y la conciencia la forma de pensar que puede tener esa persona.